Una cena y una conversación, cada mes.
El programa de Club Vora no tiene calendario público ni entradas sueltas. Cada mes hay una cena privada y, dentro de ella, una sesión con un ponente invitado.
Veinte personas, un menú fijo.
La cena se sirve en el salón principal o, si el tiempo acompaña, en la terraza. El menú lo decide la cocina del club, sin opciones a elegir: es más fácil hablar cuando nadie está mirando la carta.
La mesa se organiza para que ningún socio quede siempre junto a las mismas caras. Ese es, probablemente, el único protocolo que se respeta con rigor.
Veinte minutos, sin diapositivas.
Antes o después de la cena, según el mes, un socio o un invitado externo cuenta un caso real: una decisión de operaciones, un cambio de marca, una primera exportación, una reforma de hostelería que funcionó o que no.
- Un tema de negocio por sesión, elegido con antelación por la dirección del club.
- Coloquio abierto de veinte minutos después de la intervención.
- Nada se graba ni se publica fuera del club.