Jaime Escudero
FundadorAntes de fundar Vora dirigió durante quince años una empresa familiar de distribución en Málaga. Sigue acudiendo a casi todas las cenas y suele ser el último en irse de la terraza.
A la vora significa, en catalán, «a la orilla, cerca». Club Vora nació de esa idea: un lugar al borde, no en el centro del ruido, donde los socios están cerca los unos de los otros sin tener que buscarse.
Antes de tener sede, Club Vora fue seis cenas organizadas en el piso de un socio fundador, sin nombre todavía. La idea era simple: reunir a gente que dirigía negocios reales, sin la etiqueta de «evento de networking».
Dos años después, el club se instaló en su ubicación actual, en el centro de Málaga, y el número de socios se fijó de forma deliberada: lo bastante pequeño para que todos puedan, con el tiempo, conocerse.
Cuatro ideas gobiernan cómo funciona el club, por encima de cualquier norma escrita.
Lo que se habla en una cena se queda en la mesa. No hay resúmenes, ni fotos, ni menciones fuera del club.
El club crece despacio, a propósito. Preferimos que los socios se reconozcan por la cara antes que por el cargo.
Los ponentes se eligen por experiencia real, no por notoriedad. Se habla de decisiones concretas, no de teoría.
Nadie entra solo por pagar la cuota. La recomendación de dos socios sigue siendo, hoy, la única puerta de entrada.
Antes de fundar Vora dirigió durante quince años una empresa familiar de distribución en Málaga. Sigue acudiendo a casi todas las cenas y suele ser el último en irse de la terraza.
Coordina el programa mensual, revisa cada solicitud de membresía y decide, junto con Jaime, quién habla en cada cena. Antes trabajó doce años en gestión de proyectos internacionales.
Usamos cookies propias necesarias para el funcionamiento del sitio. Más información en nuestra política de privacidad.