Al borde del mar, cerca de quienes cuentan.
Club Vora reúne, en el centro de Málaga, a un número reducido de propietarios de negocio que prefieren una mesa tranquila a una sala llena de tarjetas de visita. Se entra por recomendación, no por inscripción.
Se cena una vez al mes, sin agenda oculta.
No hay presentaciones de producto ni rondas de networking. Hay una mesa larga, un menú fijo y una conversación que empieza donde termina la del mes anterior.
Los socios llevan, como mucho, a un invitado. El resto de la mesa ya se conoce, o está a punto de conocerse con calma.
Alguien que ya lo ha hecho, no alguien que lo vende.
Una vez al mes, un socio o un invitado externo habla veinte minutos sobre algo que ha vivido de cerca: exportación, marca, operaciones, hostelería. Después se discute, sin diapositivas.
- Formato de veinte minutos más coloquio, sin grabación.
- Temas de negocio, nunca finanzas personales ni salud.
- Un ponente por sesión, elegido por la dirección del club.
«Vora no organiza encuentros. Cuida que quienes ya deberían conocerse se sienten a la misma mesa.»
Jaime Escudero, fundador de Club Vora